Periodista de profesión y convicción.
miércoles, 6 de abril de 2016
Una radio que cambia vidas
A propósito de los 25 años de Unicauca Estéreo 104.1 FM, una remembranza de su paso de niña a mujer.
Por Ismenia Ardila Díaz
En 25 años la vimos pasar de niña a mujer. Su nacimiento pos terremoto le marcó un ritmo clásico y formal que la alentó a crecer con la reconstrucción de Popayán y llegar con su cálida señal más allá de la frontera Patria.
Luego como quinceañera que se respete, se tornó fresca, soñadora y rebelde, como lo reflejaron las crisis vividas y los cambios en la carta de programación, al tenor del naciente Sistema de Cultura y Bienestar y un slogan en pro de la diversidad: “El universo sonoro de las culturas”.
Críticas, crisis y cambios no faltaron por nuevos ajustes para sumar más voces y ritmos, incursionar con más información y opinión e incluso conflictos, por abanderar aspectos como el software de automatización, la emisión del himno nacional en lengua, español e inglés al corte de las 6 a.m. y 6 p.m. o asignar un espacio a la música góspel, por ejemplo. Entonces hasta se afirmó que “no tenía identidad propia, que tenía una personalidad múltiple… “, curiosas circunstancias propias en la vida de un adolescente.
Entre ires y venires, Unicauca Estéreo 104.1 FM se hizo mujer, incursionó en el internet, se modernizó, vive hoy una juventud plena y constituye una firme promesa como la de miles de egresados que han encontrado en la Alma Mater caucana, el impulso a sus talentos y la motivación al servicio profesional y social.
‘Harta guerra’ que dio
Desde niña infundió respeto por su madurez, pero como dicen las abuelas, “qué adolescente no ha dado guerra”. Ella no fue la excepción: harta ‘guerra’ técnica que dio al llegar a los 15 años, justo cuando el entonces Ministerio de Comunicaciones, modificó los parámetros legales, la declaró emisora de Interés Público y obligó la dolorosa decisión de pasar de 10 kW -que permitían una señal única en el Pacífico hasta la frontera con Ecuador - a 5 kilovatios y bajar el trasmisor del cerro de Munchique (zona de control militar en El Tambo) a la zona rural de lugar de la licencia –Popayán- terminando en lugar seguro en la finca de propiedad de la Universidad, en la vereda La Rejoya.
Al histórico y complejo traslado en grúa del viejo transmisor, del cantón militar a la Universidad, bajo la tutela de los ingenieros Miguel La Torre, Tirso Mazabuel y Víctor Quintero - cómplices permanentes-, se le sumaron varias sorpresas: desde tremenda culebra que salió del guacal e irrumpió en el sótano de la División de Comunicaciones hasta la falla del mismo, que obligó a instalar un equipo de emergencia de un kilovatio.
Su voz cambió como la de un adolescente y se volvió intermitente, causando angustia y revuelo en la comunidad universitaria, productores, colectivos y oyentes. Pero como ocurre en estos tiempos, al soporte de la familia (la institución y especialmente los programas de ingeniería electrónica y comunicación social), se sumaron los amigos que dieron aliento y respaldo permanente (productores, colectivos y oyentes) para superar la difícil etapa.
Ya en tiempos de juventud, llegó la oportuna intervención y gestión de la actual administración universitaria, que le regaló no sólo un nuevo y moderno transmisor, más equipos y talento humano, sino que también lideró el proyecto aprobado por el ministerio de TIC para que su alcance trascienda al norte del Cauca, operando otra estación en el municipio de Santander de Quilichao.
Irradiando cambios
En 25 años de existencia, Unicauca Estéreo a través de las voces, músicas y contenidos de productores y realizadores internos y externos no ha dudado nunca en apostarle a esa “inmensa minoría” no comercial, que agrupa un 15% de las audiencias del país, integrados en la Red de Radio Universitaria, de la que es miembro y fundadora.
Una emisora que consecuente con su condición y un estilo particular de música y programación ha ayudado a cambiar vidas, como la de María Ortiz, una querida empleada que me apoyó la crianza de Alejandra, mi hija menor, justo cuando ejercí la Jefatura de Comunicaciones de la Universidad del Cauca. Así me lo confesó un día al reconocer que su compañía diaria contribuyó positivamente para mejorar su visión del mundo en muchos aspectos cotidianos y hasta espirituales.
Por este y muchos otros testimonios de valor conocidos, comparto esta infidencia y me atrevo a afirmar que Unicauca Estéreo ha cumplido una hermosa función social, porque durante 25 años ha llegado con un mensaje diferente, culto, amable, grato, formador, respetuoso, tolerante, diverso, crítico y argumentado que cautiva la razón y el espíritu.
Como María, muchas personas han escuchado y aprendido en su dial como llevadas de la mano, de la música clásica, colombiana, el jazz o el blues, la crianza de los hijos, particularidades del mundo, dilemas y novedades de la ciencia y la investigación, desarrollos sociales, técnicos, humanos, jurídicos y legales y hasta miradas alternativas.
Con sello propio
Gracias a la atención y articulación de rectores, directivos, docentes, administrativos, estudiantes, técnicos, productores y realizadores, celebramos los 25 años de este hermoso proyecto universitario en el que tuve el honor de participar. Nos alegra su juventud con la confianza que da un prospecto formado con el sello de la principal Casa de Estudios del Cauca.
Larga vida para 104.1 FM, para que siga mejorando vidas y podamos amanecer en compañía de la música clásica y nuestra música colombiana, motivados por las temáticas y ritmos de La Franja, Crianza Feliz, el Consultorio Jurídico, Semillas, Travesías, Musicalidades, Pasaporte Express, Factor RH, Cancionero, Románticas de la Noche, Ritmos y Cantares, Noche Latina y todos los demás espacios que le han dado identidad en el tiempo y que lleguen a futuro para afianzar su proyección en la edad adulta.
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