Por Istmenia Ardila Dìaz
isardiaz@gmail.com
Paradójicamente todo parece indicar que definitivamente el parque Francisco José de Caldas, en el año del Bicentenario de la Independencia fue rebautizado por los habitantes de la Ciudad Blanca como el ‘parque de la eternidad’. No se trata de ‘llover sobre mojado’, no es para menos, acostumbrados como estamos en Popayán al típico retraso en las obras públicas, esta ‘si fue la tapa’ como dicen por ahí. Casi tres años esperando un proyecto que por fin parece terminarse, para tranquilidad entre otros, del propio Presidente Uribe, el más entusiasta con el proyecto y quien en más de una ocasión lo recorrió reclamando que se impusiera el ritmo paisa sobre el costeño.
Y qué mejor ocasión para celebrar el esperado final este 19 y 20 de julio con las actividades centrales programadas en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia. La Arquidiócesis de Popayán nos convoca entre otros a una ceremonia de la luz con toda la simbología que representa. Los payaneses tenemos que celebrar que por fin nos ‘sacamos la piedra’ de esta obra –especialmente los comerciantes–. Hay tantas cosas de las que queremos liberarnos en Popayán y qué mejor oportunidad para hacerlo con fe y devoción. A ver si se nos hace el milagrito.
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A propósito del Bicentenario de la Independencia y en estos tiempos de vacaciones en una ciudad donde los padres nos reventamos buscando opciones recreativas para nuestros hijos, a nadie se le ocurrió por ejemplo, organizar unas vacaciones recreativas con este motivo como tema principal. Con los monumentos, museos, el entorno patrimonial y el relato oral de ilustres, letrados y hasta sencillos payaneses, bien se hubiera podido armar una especie de Ruta del Saber de la Independencia. Claro que los padres podemos intentarlo por estos días, imbuidos de patriotismo, recorriendo muchos lugares con sabor a historia en compañía de los chicos.
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La forma de relacionarnos sigue cambiando como muchas cosas en esta ciudad. Ahora el punto de encuentro no sólo el parque de Caldas, el puente del Humilladero o el Pueblito Patojo, los escenarios de la vida moderna también ganan espacio como el Centro Comercial Campanario, por ejemplo, que sin duda jalonó muchos cambios y que acertadamente ha venido generando espacios atractivos para visibilizar esfuerzos, lugares y protagonistas del Cauca. La Universidad del Cauca ha sido la primera en apostarle con mucho éxito. Logró que en Semana Santa por ejemplo, muchos habitantes de Popayán y el Cauca se dieran cuenta que existe un Museo de Historia Natural con una pequeña y muy bien escogida exhibición de animales, al que ahora muchos niños quieren visitar. Luego hubo excelente exposición fotográfica del Grupo de Estudios Ambientales y ahora la Alma Mater sacó algunos de sus grandes tesoros a esta nueva vitrina de la ciudad.
Esta experiencia sin duda entre muchas otras lecturas, que los museos, deben revitalizarse con nuevas formas de convocatoria. Por ejemplo, por estos días a alguien se le ocurrió una exposición de pintura en el Panteón de los Próceres con motivo del paso de las cenizas simbólicas de Manuelita Sáenz y sirvió de pretexto para que muchos ingresaran a un lugar inadvertido. Tendrán que gestionarle mayores adecuaciones para tal, pero indiscutiblemente un espacio paralelo como este puede inyectarle vida a un lugar simbólico y desconocido por muchos.

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