Periodista de profesión y convicción.
jueves, 12 de agosto de 2010
Vivas las vacaciones
Por Istmenia Ardila Dìaz
isardiaz@gmail.com
Si. Puede parecer poco importante frente a la coyuntura política, los problemas de ciudad y región que deben ser del total interés de un columnista, pero en la vida cotidiana de todos, este tema también es igualmente valioso. Con la experiencia fresca de desconectarme por dos semanas de la actividad laboral y hasta pública, quiero sumarme a las voces de los defensores de las vacaciones, claro, con el perdón de los que disfrutan meses atrás de vacaciones permanente, por cuenta de los altos índices de desempleo. Ese es otro tema.
Quién lo creyera, esos mismos síntomas de la urgencia de tomar vacaciones también aparecen luego de un período de ausencia del trabajo: depresión, irritabilidad, astenia, tristeza, apatía, ansiedad, insomnio, dolores musculares, tensión, nauseas, taquicardias, sensación de ahogo y problemas de estómago. Lo que algunos expertos llaman síndrome pos vacacional. El mismo que muchos están viviendo por ésta época o ad portas de experimentar dada la temporada de receso de estudios en todos los niveles, incluido el profesional. Como no vivirlo, pasamos varios meses esperándolas y cuando llegan quisiéramos estirarlas lo mayormente posible. Inevitable la sensación de tristeza e incluso malestar que hay que enfrentar con la misma seriedad que el estrés por exceso de trabajo para no terminar en un verdadero ataque de nervios.
En muchas empresas y organizaciones lamentablemente no se privilegian las vacaciones y qué tal los empleados que prefieren que se las paguen para resolver esa carencia siempre presente de dinero. Un pésimo negocio para ambos. A todas luces se estimulan el malestar en el clima organizacional y hasta problemas de salud que pueden terminar saliendo más caros.
Por supuesto que el entorno laboral o estudiantil es un espacio fundamental en la realización como individuos pero un receso al menos una vez al año es básico para el bienestar físico y espiritual. Ese necesario cambio de ritmo es tan benéfico que las energías renovadas se notan especialmente en el rostro de las personas al regreso de las vacaciones.
Bueno, si las tomamos con una actitud igualmente positiva, porque también podemos arruinarlas por falta de creatividad. No se requiere de grandes planes, si la situación no lo permite, sencillamente, desconectarse de factores de estrés y realizar actividad especialmente contrarias de lo que realizamos a diario. Por ejemplo, para algunos la distancia del computador puede ser un gran plan, ponerse al día en tareas personales para las que nunca reservó tiempo, visitar la familia o las amistades olvidadas y hasta lugares cercanos que nunca ha podido conocer, ver una película, leer un libro o sencillamente disfrutar del ocio, ‘mirando pal techo’, como dicen por ahí. Además, una excelente oportunidad para mejorar las comunicaciones familiares e interpersonales. Claro que los excesos también pueden ocasionarnos graves problemas. No está por demás una pequeña alza de peso, por ejemplo, mientras no sea significativa y se controle a tiempo.
Feliz regreso de vacaciones. Tomemos el trabajo o el estudio con una filosofía positiva, ya llegarán de nuevo las vacaciones. Planee las próximas con entusiasmo a sabiendas que serán cortas pero pródigas en bienestar. Además, a sus hijos no los deje al garete.
P.D. Contra Caracol Radio, la ciudadanía o contra quien fuere, el atentado dinamitero de ayer debe generar rechazo total y solidaridad. Se equivocan los que quieren de nuevo intimidar a punta de bombas.
www.el-atrio.blogspot.com
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