Periodista de profesión y convicción.

Mi foto
Ismenia Ardila Díaz. Comunicadora Social-Periodista.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Mas que comida...

Por Istmenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com

Más que comida, eso es y debe ser el Congreso Gastronómico de Popayán. Sin duda el componente de las muestras y la fuente inspiradora son las cocinas, pero el tema no se queda allí. Así se propone y se concibe un evento con un componente académico en el cual se expresan muchos elementos de la cultura de los pueblos participantes haciendo de esta una excelente plataforma para el turismo creativo. No en vano, luego de su lanzamiento surgieron otros eventos similares en importantes ciudades del país, muchos escasamente una plataforma de comidas, un festival.
No asistí a la totalidad de los segmentos pero en los pocos espacios que visité, observé, escuché, olfateé y hasta saboreé y con la memoria de los anteriores, sin ningún ánimo zalamero creo que el evento poco a poco logra llegar a otros públicos de la ciudad y tiene un gran potencial si se piensa estratégicamente y se articula con otros sectores con los que puede haber mayores afinidades.
De eso se trata Popayán y no sólo con el Congreso, con muchos otros eventos académicos que aquí se desarrollan. La Universidad del Cauca, por ejemplo, moviliza mensualmente una agenda académica que debiera despertar el interés de otros sectores en favor del turismo académico, una expresión del turismo creativo. Es un tema para revisar en serio y en equipo con otros sectores, como ya empezaron estudiantes e investigadores.
Las regiones y países invitados llegan generosamente con todo su potencial a compartir con un pueblo que ha sido exaltado como Ciudad Creativa en materia gastronómica, nada menos que por la Unesco. Nada de poca monta, el titulo lo que significa es un gran reto para potenciar ese elemento como verdadera oportunidad. Pero el Congreso no sólo debe dejar dividendos económicos para la ciudad como plataforma comercial, también potencia intercambios con aquellos que incluso pueden aleccionarnos. Sin duda China y Meta este año pusieron su sello y debieron dejar inquietudes. La primera, con una penetración indiscutible en el mundo a costa de enfrentar sus graves problemas le apuesta a los rincones más lejanos con su exótica cultura y nos advierte las posibilidades de intercambio educativo y comercial, todavía inexistente con el Cauca y naciente con Colombia. Meta, con su entusiasmo, fundado no sólo en su bonanza petrolera, orgulloso de su cultura y sus raíces. De allí esa energía vital que transmitieron en todos los escenarios donde fueron protagonistas. Más allá de la importante inversión de sus autoridades que posibilitó sin duda los alcances de la visita, florecieron la calidez y el temperamento de sus gentes.
Y en medio de sabores y saberes volvió el llamado urgente de los estudiosos del tema gastronómico: volver a la memoria, al origen. Cuántos talleres artesanales están desapareciendo; cuántos de nuestros hijos diferencian hoy entre una manzana, un pimentón y un tomate; cuántas plazas de mercado en franca desaparición; cuánta comida chatarra ha invadido nuestros mercados y golpeado nuestra salud; cuántos modelos para la belleza física que ignoran el alimento propio; cuántos productos nativos dispersos y aún sin inventariar ni describir. Más allá del comercio, la rumba y el festejo grato que matiza el festival, ¿cuáles son las reflexiones que nos deja la experiencia, las voces de los escenarios? Cuánta conciencia estamos construyendo? El privilegio del título de la Unesco impone grandes retos a la ciudad.
www.el-atrio.blogspot.com

No hay comentarios: