Por Ismenia Ardila Díaz
Sí, esa es la lógica en la que estamos enredados. A estas alturas del debate preelectoral en el Cauca en consideración a las circunstancias y el calendario oficial, la próxima semana será definitiva para conocer los nombres de los aspirantes a las elecciones regionales o ‘primarias’ del 30 de octubre, quienes son y con quién se van. Claro que la publicidad política se anticipó para algunos, so pena de multas que no sabemos si se dieron y el desgaste para otros que terminaron saliendo del escenario.
A estas alturas, la única polémica que ha alimentado este período de francos bostezos son las grandes diferencias al interior del Partido Liberal. Que si la encuesta va o no, que si el senador se lanza, que ese es, que ese no es, que a ese lo trajeron... Ni ideologías, ni propuestas de fondo, lo único que aquí se ha discutido y especulado hasta ahora ha sido la conveniencia de que fulanos o perencejos sea los candidatos oficiales, mientras otros se preguntan si persiste la alianza de La U con el Conservatismo o si hay opción de una convergencia contra la politiquería.
Y en el fragor de una campaña política de “pre candidatos”, aún sin fuerza, entre almuerzos, comidas, reuniones y conversaciones que van y vienen entre Bogotá y Popayán, el Cauca se debate en su más violenta y dolorosa jornada por cuenta de los ataques de las Farc a poblaciones históricamente victimizadas, poniendo en evidencia el cambio de estrategia como el masivo reclutamiento de menores de edad, que son hoy protagonistas de esta nueva guerra. Y mientras ya algunos discuten la estrategia militar y la Misión de Observación Electoral hace advertencias sobre los grandes riesgos del proceso, alimentados por las luchas internas que se libran en territorios del abandono como la Costa Pacífica y otras zonas afro, indígenas y campesinas de norte, sur y oriente, especialmente, no se siente ambiente incluso para tratar los temas de coyuntura. Qué lento que reaccionamos en el Cauca por el impacto de las acciones terroristas en nuestros pueblos. Devuelve la esperanza que la sociedad civil intente organizarse, ojalá sin manipulaciones electoreras y de largo aliento. Cuando todo el país se pronuncia y mira al Cauca, aquí apenas no estamos desperezando.
Por supuesto que no habrá campaña sin debate y este se dará tarde o temprano, apenas los jefes se pongan de acuerdo. Entonces tendremos la oportunidad no sólo de revisar los perfiles de los protagonistas, conocer la lista de compromisos que suelen acompañarlos como sus posturas ideológicas, confrontaciones o sintonías con la política nacional e internacional. Resuelto el tema de avales y alianzas, empezará una rápida carrera de los candidatos para reforzar su imagen y la de sus apuestas, al ritmo de las alianzas, los contactos y los acuerdos donde los intereses comunes o distantes aportarán otro ingrediente a la hora de elegir. Entonces, ojalá haya todos los espacios posibles para confrontar opciones, poniendo especial atención al tema de moda: las regalías, un recurso coyuntural que debe congregar de manera excepcional al Estado, la academia, las empresas y organizaciones sociales. Ya avanza la preselección de proyectos para el Cauca y no podemos equivocarnos. Hay que consolidar vocaciones, asegurar capacidad de administración y un manejo transparente de los recursos. Esta es oportunidad histórica.
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