Ismenia Ardila Díaz
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Finiquitado el tema de los ajustes en listas y programas, por fin tendremos el abanico electoral del próximo 30 de octubre, que para el caso del Cauca, es bastante amplio: cerca de tres mil cuatrocientos candidatos a la Asamblea Departamental, la Gobernación, las Alcaldías y Concejos Municipales. Ante el amplio ‘menú’ de aspirantes a la conquista de electores también sube el entusiasmo. La política empieza a estar a la orden del día en muchos espacios rurales y urbanos y aún está por conocerse el capítulo final de las alianzas, para dar paso al debate público y el día ‘D’, en las urnas.
Y mientras la Misión de Observación Electoral, muy activa en todo el país, advierte sobre los riesgos electorales y el mapa que incluye al Cauca de manera preocupante, el debate se toma las veredas, las calles y puntos de encuentro de los pueblos, las casas, los parques y especialmente los medios masivos de comunicación, que amplifican y motivan el interés por las propuestas de los candidatos. Parece que terminó el período de bostezos y las gentes empiezan a ‘tomar partido’. Al tenor del activismo pre electoral afloran más que las promesas y propuestas, la conquista de líderes, las pullas, los rumores y hasta el espionaje entre campañas. Los llamados líderes de opinión también toman partido y estimulan la mirada a favor o en contra de unos y otros, atizando puntos para la confrontación. Entonces también se oye todo tipo de lecturas de las campañas, los candidatos, los lemas, las propuestas, los equipos de trabajo. La gente se apropia del tema ante la sobreexposición producto de carteles, cuñas radiales y distintas formas de visibilizarse en el escenario público. Y llega un ejercicio interesante, la posibilidad de repensarnos desde nuestro deber y querer ciudadano frente a las realidades que nos agobian y motivan, más allá de las propuestas entre la mermelada y el desarrollo.
Se advierten desde ya las coincidencias en las apuestas de gobierno: obras inconclusas, sectores prioritarios, viejos sueños, dado que hay que trabajar sobre problemas reales. Pero por supuesto que son las diferencias las que marcan las decisiones y es allí donde están las posibilidades de confrontación y debate, ojalá amplias. Mucho se afirma pero poco se dice cómo y con quién. Es también importante saber más allá de la lista de promesas, qué tan real es que el protagonista en cuestión, desde su capacidad de gestión y maniobra, antecedentes y visión misma, como la de sus aliados, para que pueda fungir como un verdadero líder que conquiste, convoque, motive, aglutine, resuelva, concerte y gestione con una amplia participación, para que entre todos, más allá de los grandes electores, podamos dar el giro que reclama el departamento. Como dice el refrán: “el palo no está para cucharas”.
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Adenda: No hay que perder de vista a los promotores del voto en blanco en las elecciones del 30 de octubre. Por cuenta de la reforma política, sus promotores se beneficiarán de la llamada reposición de votos.
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