Periodista de profesión y convicción.

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Ismenia Ardila Díaz. Comunicadora Social-Periodista.

domingo, 15 de enero de 2012

Del estrés de comenzar un gobierno

Por Istmenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com


Mientras muchos capoteamos el llamado estrés pos vacacional, en los despachos de los mandatarios locales y regionales estos parece no son los mejores días. En pocas semanas pasaron de la euforia de la celebración del triunfo a las verdades y destapes de los empalmes, la compleja repartición burocrática y el pago de ‘compromisos’ a las realidades y el estrés de poner a marchar un nuevo proyecto de gobierno.

Tal vez por eso muchos han preferido guardar prudencial silencio y poco han dicho públicamente sobre lo encontrado, a excepción de lo filtrado a los ‘amigos’ de los medios, que en ánimo de la ‘chiva’ han anticipado algo más de lo que ya se creía saber.

A esto que suma que algunos ni siquiera han terminado de configurar sus equipos de trabajo y por supuesto, de capotear los favores recibidos. Por fortuna tuvieron a su favor la coyuntura del año nuevo y los carnavales que aún no terminan en la mayor parte de pueblos, donde lo ocurrido poco tiene de nuevo ni de espectacular, aunque los locutores de turno hicieran de estas expresiones un coro general. En consecuencia, muchos lucen lentos e inconseguibles, hasta para los periodistas.

Pero así como este no es un período fácil para los mandatarios de turno, tampoco para los servidores públicos y/o contratistas de entes territoriales, contralorías, personerías y demás despachos donde hay nuevo jefe. El cambio es sinónimo de estrés por cuenta de los infaltables ‘agoreros’ de turno que fungen como aparentes ‘voceros’ de traslados y despidos de personal. Y qué decir de los que hacen ‘cola’ para entrar. El clima laboral y organizacional por estos días en la mayor parte de estos despachos no podría ser peor: rumores van y vienen, tensión, miedos y estrés.

Entretanto, a más de un ciudadano le viene a la cabeza el famoso cuento aquel donde a un fulano al morir le dan la opción de escoger entre el cielo y el infierno y luego de pasar un día de prueba en cada uno de ellos, se decide por el segundo, motivado por las grandes atenciones de que fue objeto; sin embargo, cuál no sería su sorpresa al regresar y encontrarse con un escenario desierto, lleno de lamentos y pobreza, nada de lo vivido. Entonces, a la pregunta de qué pasó, si ayer las cosas que vio eran totalmente distintas, se encuentra con la contundente respuesta: “ayer estábamos en campaña y usted votó por nosotros”.

Una es la realidad detrás del discurso electoral y otra la de gobierno y las sorpresas no son sólo para los electores, también para los elegidos, atrapados ahora entre los compromisos y la realidad burocrática, entre mucho más. Es allí donde cíclicamente vemos cómo se pone a prueba su inteligencia y astucia para comenzar con entusiasmo, un buen equipo y hoja de ruta o hasta el brujo para la ‘buena suerte’.

Mientras la temperatura de los despachos y oficinas sube y baja en el esfuerzo por arrancar, muchos siguen a la espera del despegue y los cambios que marcarán estos nuevos períodos. Absurdo hacer pronósticos cuando esto apenas comienza y se calientan los motores. Igual, mejor no hablar de primeras impresiones en el popurrí nacional y local.

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Terminado el ‘auto secuestro’ en casa de al menos cuatro días por cuenta de carnavales, se repite la foto de los rastros de la rumba en calles, parques y enfermos. La discusión es la misma y so riesgo de perder popularidad muchos sencillamente cierran los ojos y oídos a lo expresado por quienes no compartimos esta forma de catarsis anual.Gracias por opinar.

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