A propósito de los 10 años de la facultad
Por: Alejandro Córdoba
andres070051988@hotmail.com
En el segundo semestre de 1999 se abre el programa de Comunicación Social, en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad del Cauca, con sede en Popayán, impulsado por docentes de la época como Luis Evelio Álvarez, Irma Piedad Arango, Lina Uribe y Álvaro Hurtado, debido al crecimiento de los medios en la ciudad de Popayán y a la poca oferta de profesionales de la comunicación en la región. La propuesta fue muy interesante pero contaba con recursos limitados, haciendo que desde su apertura el programa haya tenido que luchar para crecer y abrirse un espacio en la Universidad.
Mientras su mirada juguetea por los pasillos de la Universidad , Álvaro Fernández, ex-alumno, y hoy profesor de Comunicación Social, trata de recordar las experiencias durante sus años de estudiante en el programa. “Dan ganas de sentase a hablar y recordar”, es la conclusión a la que llega, después de ver los enormes cambios que en 10 años ha tenido la carrera.
Dan ganas de sentase a hablar con Ángela Astudillo “la negra”, estudiante del programa, próxima graduarse, quien vivió todas las peripecias que atravesó el programa en su nacimiento.
Dan ganas de recordar que no había una infraestructura adecuada para que los estudiantes tuvieran clase, que había que reunirse con algunos docentes en la cafetería a falta de sala de profesores; dan ganas de sentarse a recordar que algunos estudiantes tenían que hacer el desgastante esfuerzo de correr por todas la facultades para ser orientados, “a veces teníamos que ir en las noches a ingenierías a recibir clases de sistemas, pero también había que moverse por humanidades, artes, posgrados y educación”, recuerda Ángela. Dan ganas de sentarse a recodar que no había equipos propios para trabajar en el campo audiovisual, que tocaba pedir a la División de Comunicaciones –dependencia administrativa-, colaboración para poder saber qué era una cámara o una consola y cómo funcionaban.
Dan ganas de sentarse a hablar y recordar que los estudiantes no tenían un espacio propio dentro de la facultad de Derecho y Ciencias Políticas y Sociales. “Nos trataban de Hippies, nos decían que solo nos faltaba tirar un trapo en el suelo y ponernos a vender cosas”, recuerda “la negra”.
Dan ganas de recordar que no había secretaria, que algunos estudiantes como Carlos García, tuvieron que ocupar ese puesto en calidad de monitor, para tener alguien en la oficina que se ocupara de los documentos que llegaban.
Dan ganas de recordar las campañas de “saloneo” que hicieron los estudiantes de Comunicación Social y otros programas de la Universidad , en el año 2004, para unirse ante los problemas que en cada uno de ellos se comenzaba a manifestar, y más Comunicación Social que después de 5 años aún no contaba con buenos recursos.
Entonces, se pararon las actividades académicas en toda la Universidad , se formó uno de los paros más duros de los últimos años en la historia de la Alma Mater caucana, liderado por los nacientes programas de Comunicación y Ciencias Políticas, que duró 3 meses, en el cual toda la mesa directiva de la universidad de vio obligada a escuchar las exigencias de los estudiantes.
Dan ganas de recordar que después de el paro, Comunicación Social se hizo notar, adquirió un estatus y se ganó el respeto de los demás programas. Ya no nos llamaban “hippies”, dice “la negra”. Además, logró que la rectoría estuviera pendiente de la carrera y que destinara más recursos para su dotación.
Dan ganas de recordar que paradójicamente en la primera participación del programa en el Examen de Calidad para la Educación Superior (ECAES), en el año 2005, en donde se compitió con más de cincuenta programas de 20 o 30 años de creación, y contra de todos los pronósticos, se ocupó un segundo lugar en la prueba, siendo superados por la Universidad del Valle, pasando por encima de escuelas tradicionales del país.
Dan ganas de recordar con inmensa alegría que desde la fecha, no nos bajamos de los 10 primeros lugares.
Dan ganas de sentarse a hablar y recordar que gracias a las gestiones realizadas por Giessy Lasso, coordinador del programa desde hace tres años, como de estudiantes y profesores, el programa ha crecido muy rápido, saliendo del retardo con el que inició.
Dan ganas de recordar que ahora tenemos una oficina adecuada de comunicaciones, que tenemos dos salas para los profesores, que contamos con un auditorio, una cabina de radio, cámaras de video y seis islas de edición propias con sus respectivos monitores para orientar a los estudiantes.
Dan ganas de recordar que se forman personas con talento, capaces de representar al programa de forma excelente, como en los premios Césares, realizados en la ciudad de Manizales, en donde se han conseguido dos primeros lugares y otros reconocimientos con producciones audiovisuales realizadas por nuestra gente..
Dan ganas de recordar que estudiantes como Carlos García, quien trabaja en el portal semana.com; Paola Victoria, asesora internacional para el desarrollo; Cristina López, muy entregada a la fotografía radicada en París, y otros egresados, han pasado por nuestro programa, se han nutrido de él, y han logrado desenvolverse de forma admirable en la sociedad.
“Valorar es vivir”, y en este parpadeo de 10 años son varias las metas que se han conseguido. Aún queda trabajo por realizar. Son las generaciones venideras las encargadas de hacer que el programa siga creciendo y consolidándose como uno de los mejores de Colombia.

2 comentarios:
Buen artículo querido amigo.
Leerlo, no solo dan ganas de recordar, sino que también aviva esperanza y confianza en nuestro programa. Dan ganas de unirnos a esas almas comprometidas con la carrera que, como bien lo has contado, con pica y pala, le han dado forma a un montículo de piedra y barro que hace 10 años se le entregó a Popayán. Dan ganas de ponerse casco y guantes para seguir trabajando en ese gran sueño, que si bien ya se le ve forma no deja de ser un armatoste inacabado que necesita de nuestra ayuda.
En La Universidad del Cauca se está formando una gran pieza de arte; una "escultura" donde todos y cada uno de nosotros somos los moldeadores, que con cincel en mano tenemos que empezar a pulir.
Gracias Alejandro por recordarnos eso, y dar uno de los primeros pasos para que esa gran pieza de arte se convierta en monumento. Dan ganas –mi querido amigo- de recordar, trabajar y seguir soñando.
Su amigo y servidor HAROLD ORDOÑEZ
Pero no dan ganas recordar que Isabel Vargas se robaba las ideas de sus compañeras y las presentaba como suyas y que los Videografos no fueron los 4 pelagatos que recibieron el premio sin tener en cuenta el trabajop de sus compañeros ni que la idea fue de su profesor Nelson Osorio, ni que le abrieron un disciplinario al mismo profe porque no dejaba editar al supuesto cerebro de Videografos y a su novia. ¿Por qué no se enumeran esas cosas que no dan ganas de recordar pero que son horribles?. No se roben las ideas ni el trabajo de los demás que la vida se los cobra.
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