Periodista de profesión y convicción.
jueves, 15 de octubre de 2009
Tras el Nobel de Obama
En su corto mandato, Obama es galardonado con uno de los premios más destacados a nivel mundial. El asombro y la polémica son apenas lógicos.
Articulo de opinión.
Por: Omar Galvis
rooco01@hotmail.com
Asombro causó la entrega del premio Nóbel de Paz al presidente de los Estados Unidos Barack Obama, que despertó polémica en amplios sectores internacionales que no estuvieron de acuerdo con la decisión tomada por el comité de los Nóbel encabezado por el ex primer ministro noruego Thorbjörn Jagland, quien añadió que la decisión fue tomada por unanimidad y que es un premio merecido para un hombre que ha luchado por “fortalecer la diplomacia internacional y la democracia entre los pueblos”.
Con solo ochos meses de mandato Obama ha logrado conseguir un premio que ha sido concedido a aquellos que trabajan en pro de la paz mundial, con la gran diferencia que estos han logrado resultados significativos reconocidos a nivel internacional. Al parecer, el presidente de los Estados Unidos fue galardonado más por sus ideales que por sus logros, como lo expresaron algunos periodistas de reconocidos medios de comunicación nacional.
Obama ha proyectado una imagen positiva en algunos países europeos y gran parte de los latinoamericanos. Desde el primer momento de su postulación al mandato de la Casa Blanca fue apoyado por miles de personas, especialmente los norteamericanos quienes acompañaban la idea de un presidente que lograra identificar y resolver el problema de la crisis financiera y tuviera la capacidad de retirar la presencia militar en Irak y Afganistán, que por muchos años sostuvo el gobierno Bush.
Para su elección Obama logró aglutinar el 45% del voto de los blancos, el 96% del voto afro americano y el 66% del voto hispano, cifras que demuestran el gran respaldo que en un principio tenía el presidente, y que con el transcurso de su administración han disminuido significativamente. En diciembre de 2008 cuando arrancaba su jefatura contaba con una popularidad del 82%, comenzando el 2009 bajó a 79%, en marzo a 65%, en abril cuando cumplió 100 días de gobierno cayó al 63% y en este momento se encuentra en un 50%.
¿A qué se debe el decaimiento de la popularidad de Obama? Algunos analistas internacionales afirman que se debe a la actual crisis económica que vive en su país y que ha afectado a estados como el de California, uno de los más ricos de esa Nación, que presenta la tasa de desempleo más alta en los últimos 70 años, pues ha subido en un 12%. Otros se inclinan por la versión que se argumenta en problemas del sistema de salud que presenta un gran déficit en la población norteamericana, pero también creen que este bajón se debe al racismo que ya se está despertando en Estados Unidos.
El senador Jimmy Carter sostiene la idea que sugiere que a Obama “le están cobrando ser negro”, idea respaldada por Fidel Castro y que contradice el apoyo que los “blancos” le brindaron en vísperas de su elección como presidente. Alrededor de este debate se introduce un tema, catalogado por algunos analistas, como ideológico-económico, que tiene raíces en amplios sectores de la clase dirigente, muy bien educada y adinerada que constituye el poder blanco y no es partidaria de un camino hacia una nación comunista, como la que piensan que quiere construir Barack Obama.
La crisis económica que alcanzó niveles agónicos en la finalización de la administración Bush y comienzos de la Obama, dejaba al país sumido en un trance permanente. Analistas en su momento, expresaron que el problema era de tal magnitud, que los productos de los supermercados se quedaban en los estantes, se ponían avisos de rebajas, el personal de las empresas estaba siendo reducido y las familias no compraban sino lo indispensable; lo cual provocó un desplome en el sistema que se encaminaba hacia una gran depresión, pues con el aumento de los despidos y con el crecimiento del desempleo la producción se iba al suelo.
Lo cierto es que Obama ha llegado para cubrir ese enorme “hueco negro” que Bush había dejado con su política belicista y neoconservadora que llevaría al país a un desprestigio y una profunda crisis económica. A pesar que este problema no se ha resuelto aún con el gobierno Obama, pero por lo menos nace la intención de construir un país más democrático, con aires de libertad y pasión por la solidaridad como lo destaca la entrega del Nobel.
Más allá de los conflictos internos que presenta Estados Unidos, al gobierno Obama le esperan grandes retos que demuestren verdaderos cambios en la política de relaciones exteriores y que permitan presenciar los logros prometidos en los que se resaltan el manejo de dos guerras abiertas: Irak y Afganistán, el cierre en menos de un año del centro de detención de la base de Guantánamo y la lucha por librar la mundo de la armas nucleares, entre otros.
Solo queda esperar que el galardón justifique las promesas hechas ante la población mundial, que aún ve en él, una esperanza para lograr la paz que durante siglos ha permanecido oculta bajo las leyes del régimen imperialista.
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