Periodista de profesión y convicción.
jueves, 20 de mayo de 2010
El tiempo está loco...
Por Istmenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com
Así titulé hace algunos años un artículo en El Liberal que me mereció el comentario respetuoso del entonces director de Ingeominas Cauca, advirtiéndome que era el hombre el que estaba loco. La nota refería entonces a la preocupación manifiesta por nuestros campesinos sobre la invalidez de los pronósticos de las llamadas ‘cabañuelas’ al inicio de año, debido a los notables cambios en el clima tradicional.
Algunas situaciones del último mes me refrescaron la acertada réplica del experto recordándome la gran responsabilidad que tenemos sobre el desastre ambiental que sigue creciendo en nuestras narices. O acaso usted no ha advertido los drásticos cambios climáticos en lo corrido de mayo. En un típico mes de invierno, pasamos fácilmente de una semana a otra de fuertes aguaceros y tormentas - augurio de nuevos desastres naturales- a días soleados con temperaturas de hasta 27 grados y 24 grados en la noche, para citar el pasado lunes en Popayán, como nos lo confirma a diario gratuitamente por internet el SIRA ( plataforma instalada por investigadores de la Universidad del Cauca para el monitoreo del clima). ¿Y todo esto qué puede estar ocasionando en los suelos, cultivos, la piel, la salud misma de la gente? Por supuesto que muchas cosas que todavía están por advertirse.
Pero vayamos a una referencia más simple que surgió en una casual conversación con una experta en el tema. Para muchas generaciones las mariposas, siempre estuvieron a nuestro lado, revoleteaban con su danza de colores en el jardín, en las zonas verdes y los espacios abiertos y de pronto, ¿para dónde se fueron? Cada vez es más difícil encontrarlas, su presencia se está volviendo un privilegio en el mundo moderno, al punto que ahora para enseñarlas a nuestros hijos hay que invitarlos al museo o a los exóticos mariposarios.
La respuesta no es otra que por el cambio del panorama, del paisaje, en buena parte relacionado con el cambio climático y la contaminación. Las mariposas son un importante bio indicador, forman parte de una cadena biológica, conviven con las flores y las flores con ambientes ecológicamente útiles, limpios, no perturbados.
Hasta hace poco tiempo Colombia se reconocía como la segunda en el mundo en diversidad de mariposas, pero por cuenta del cambio climático esto también se está modificando. Su sensible organismo está pagando una alta cuota y muchas se están muriendo de física inanición, obligadas a migrar en busca de entornos adecuados, es decir ambientes limpios, libres de contaminación y con alimento disponible.
Estos ya no son simples sensiblerías, ni son un problema de moda – a propósito de la ola verde y los girasoles-, son pequeños ejemplos diarios que nos siguen advirtiendo que lo ambiental pasó a ser un problema fundamental, que requiere todas las miradas y acciones posibles, empezando desde nosotros mismos.
Coletillas: No esperemos sorpresas con el tema Cedelca. Así como la recuperación económica que obtuvo la empresa en determinado momento en manos de la Superservicios, no fue suficiente argumento para devolverla a los caucanos, todo lo contrario, para ofertarla y entregarla fallidamente a un privado, sólo faltaría que se la devolvieran al Cauca nuevamente cuasi quebrada como hace 11 años cuando la intervinieron para “salvarla”. Claro que burocracia es burocracia, con quiebra o sin ella.
Al tenor de la campaña presidencial han surgido muchos precandidatos para Gobernación y Alcaldía buscando cosechar lo propio. Usted ya puede identificarlos por ahí.
www.el-atrio.blogspot.com
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