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Ismenia Ardila Díaz. Comunicadora Social-Periodista.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Cuestión de género o de supervivencia?

Por Istmenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com

“Para algunas personas puede parecer poco objetivo, que al hablar de las violencias y de la violencia sexual se haga referencia especialmente a las mujeres; sin lugar a dudas, no son las únicas que la sufren y la padecen; también las niñas, los niños y algunos varones. Pero para infortunio de las mujeres adultas, adolescentes y de las niñas, ellas son las víctimas privilegiadas de maltratadores, violadores y abusadores sexuales; las cifras en el país y en casi todo el globo terráqueo hablan de la violación permanente, sistemática y cotidiana de la cual ellas son víctimas así como de la exclusión y discriminación que viven”.

Nada más cierto en el mensaje enviado por la Ruta Pacífica de las Mujeres para invitar a la jornada prevista este 25 de noviembre en Popayán como en muchos escenarios del mundo entero, para recordar del Día Internacional del NO a la violencia contra las mujeres, una fecha simbólica para sensibilizar sobre un grave y creciente problema, tan importante como puede ser el cambio climático y sus efectos para la sociedad actual.

Como se afirmó en un espacio de la radio local, el hombre, ser racional, es el único que ataca a su hembra, que le hace daño. Absurdo desde todo punto de vista. De allí el refrán popular de “porque te quiero te aporrio”. Triste realidad: “… porque te quiero o no te quiero, porque me quieres o no me quieres… en fin, igualmente te violento…”. Una dura realidad sobre la que hay que seguir levantando voces este y todos los días, cotidianamente, para invitar a la conciencia de los hombres sobre el valor de su compañera de especie. Como lo dijera el intelectual brasileño Luis Fernando Veríssimo: “El irrespeto por la naturaleza ha afectado la supervivencia de varios seres y entre los más amenazados está la hembra de la especie humana”, mientras propone una serie de fórmulas para cultivar y salvar a la mujer y salvarse a sí mismo, porque en últimas no se trata de otra cosa.

En el Cauca preocupa la creciente violencia sexual, seguramente proporcional a la pérdida de temor a la denuncia por parte de sus víctimas - Al menos en eso vamos ganando terreno- . Las estadísticas de Medicina Legal no revelan todo lo que ocurre en esta materia, puesto que la normal ocurrencia de expresiones como el “acoso sexual” o el manoseo es prácticamente indenunciable o invisible ante las autoridades y las estadísticas y los investigadores del tema aseguran que el sub registro de las violencias sexuales es enorme. Más del 95% de la Violencia sexual en Popayán y el Cauca, se ejerce contra las mujeres jóvenes menores de 30 años y los feminicidios o asesinatos de mujeres por la condición de género generalmente son perpetrados por sus parejas sentimentales, llevándose nuestra capital el 22% de la ocurrencia de los asesinatos en la región, sin contar otras expresiones. Aquí cada 24 horas en promedio tres mujeres son golpeadas por sus compañeros. La violencia contra las mujeres es cotidiana, silencia y destruye. Esto es algo más que un discurso y una marcha más de las defensoras y amigas del ‘género’, como dicen algunos por ahí, es cuestión de supervivencia.

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