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Ismenia Ardila Díaz. Comunicadora Social-Periodista.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

En la plaza de las quejas...

Por Istmenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com

La tradicional plaza de Caldas sigue siendo motivo de comentarios y quejas aquí y allá. Y no es que en Popayán no haya más de qué hablar, porque sin duda, la cotidiana violencia parece ser el principal tema de preocupación de la mayoría de personas que aquí habitamos. ¿Quién lo duda cuando a diario tenemos al menos un asesinato por cuenta de sicarios?
Para expertos y no expertos, la última intervención al histórico parque presenta una larga lista de errores que revelan especialmente la falta de planeación, al punto de que los últimos detalles todavía no terminan. Por eso ya no sorprende que aparezcan ahora problemas en los adoquines de piedra pulida, sin que se tenga claro qué fue lo que pasó y qué tanta resistencia y estabilidad tendrán en el tiempo, máxime sin tráfico vehicular que los ponga a prueba -¿Qué dice la interventoría?-, o que quiten y pongan bolardos, entren y salgan vendedores ambulantes y eventos de diversa índole. Ah! Pero está muy bonita la decoración navideña, dijo alguien por ahí y no se equivocan, el ombligo de Popayán luce hermoso, más romántico que nunca, como para caminarlo, especialmente en la noche. Pero ese es otro cuento.
Y como la histórica plaza sigue siendo un tema predilecto, cómo les parece que unos ilustres profesionales propusieron trasladarle todos los bustos de los próceres de la ciudad. Como quien dice, ahora sería una especie de plaza de desplazados –no precisamente por el olvido histórico del pueblo-, haciéndole competencia a los de las filas de la UAO.
Si la intención era desplazar los autos, ¿por qué no nos dejan que caminemos con placidez y a nuestras anchas por sus amplias calles?. Bueno, si los eventos lo permiten, porque a falta de un sitio de espectáculos, sigue recogiendo como en sus orígenes -el mercado público-, ahora a toda clase de vendedores, personajes y pretextos públicos, mientras definen de paso si dejan o no los bolardos.
***
Y mientras aquí se pasea el rumor repicando sobre el parque y el invierno no cede, Wikileaks sigue dando de qué hablar en el mundo entero, como que para nadie parece extraño la revelación de los múltiples secretos de gobiernos, que todos sabemos que siempre han existido y que en la parroquia deben tener sus réplicas… Como para alquilar balcón.
Dicen que ya viene la ciberguerra y nosotros todavía en estas discusiones de nunca acabar. Lluvias, tormentas, noches gélidas y quién habla de los terribles efectos del invierno río Cauca abajo. Muchas de las causas nacen en nuestro territorio. ¿Quiénes son los responsables? Qué hay que hacer más allá del discurso del cambio climático? Qué dice la CRC sobre el asunto? Mucho silencio camuflado con el ruidoso diciembre.

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