Periodista de profesión y convicción.

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Ismenia Ardila Díaz. Comunicadora Social-Periodista.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Que el sol vuelva para todos

Por Istmenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com

La de hoy será una Navidad muy particular en el mundo entero como éste, un año con balances marcados por el vaivén de los cambios, altibajos y toda clase de dificultades. No se trata de mirarla con pesimismo. Mientras la vida misma se hace cada vez más compleja por cuenta de diversos factores sociales, no podemos ser indiferentes a los drásticos cambios naturales en todos los rincones de la tierra y sus víctimas. No podremos sentarnos tranquilos a la mesa a compartir la cena en familia o los juguetes de los niños, sin pensar en los dos millones de damnificados, para el caso de Colombia y cerca de 300 víctimas que a la fecha arroja el más fuerte invierno de los últimos tiempos. Como tampoco despedir el año sin detenernos a pensar en algún momento sobre los acontecimientos de los últimos meses, las causas de esta tragedia y la cuota de responsabilidad compartida que nos asiste.
Mientras los entes de control se ocupan de investigar a las autoridades presuntamente responsables de que aquí no se hubiera advertido la magnitud de lo que podría ocurrir –tarea que puede traer varios inviernos más y de pronóstico reservado-, seguirá lloviendo a cántaros y los ciudadanos del común por más indiferentes que luzcamos y hasta desmotivados a desprendernos de algo en pro de los damnificado, hacemos cola para sumarnos tarde que temprano a su lista o a la de los desplazados –ahora por la naturaleza-.
En tiempos de crisis se imponen la solidaridad, la sensatez, la reflexión, las decisiones. Que lo digan los habitantes de Belalcázar, Cauca, que llevan varios años en alerta permanente por cuenta de la reactivación del volcán nevado del Huila - por fortuna ahora tranquilo-. Ante la magnitud de la emergencia las prioridades cambian no solo en el gasto y la gestión pública, es urgente hacer equipo, defenderse colectivamente, tomar decisiones. Por ejemplo, parece concretarse el proyecto de la variante sur Timbío-El Estanquillo para superar la falla de Romeral que atraviesa a Rosas y asegurar la movilidad por la vía internacional Panamericana, por años aplazada ante la inconveniencia política y social de aislar El Bordo y el Macizo Colombiano. La emergencia cambia las prioridades. Algo tendrá que hacerse también con La Sierra, el hundimiento empezó en el invierno de 1999 y progresivamente fueron desapareciendo la alcaldía, el hospital, el parque principal, la iglesia, unas 30 casas y locales comerciales y numerosas viviendas averiadas, sin que el proyecto de “Pueblo Nuevo” logre avanzar.
Esta tragedia no sólo plantea serios problemas de supervivencia a la vuelta del camino y exige verdaderos cambios. Por ejemplo, superada la emergencia humanitaria, en medio de las tareas de reconstrucción volverán las elecciones regionales y lo que necesitamos es esperanza, unidad, oportunidad de mejora, entusiasmo, verdadero liderazgo y capacidad de trabajo, cero oportunismo y politiquería con las circunstancias. Que cuando vuelva el sol, alumbre para todos, no nos lo tapen con un dedo. Que tengamos el derecho a mirar el horizonte con esperanza y verdaderas oportunidades.
Que la Navidad nos permita celebrar la vida y el nuevo año signifique una verdadera renovación. Un abrazo afectuoso para todos.

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