Periodista de profesión y convicción.

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Ismenia Ardila Díaz. Comunicadora Social-Periodista.

jueves, 20 de enero de 2011

Hilando el nuevo año

Por Istmenia Ardila Díaz
www.el-atrio.blogspot.com

El tiempo corre y en Popayán ya en poco estaremos viviendo la Semana Santa. Igual, a pocos días de iniciado el año es todavía oportuno referir las intenciones que lo rodean. Hablo de los buenos propósitos, esa lista en la que quisiéramos borrar todo lo indeseable del año que expiró al tiempo que afirmamos caminos hacia la felicidad, la prosperidad, el bienestar, etc.
No faltan los típicos planes como bajar de peso, salir de deudas o conseguir el amor perfecto, que en más de una ocasión se quedan en buenas intenciones. Pero igual, es importante hacer el ejercicio individual como colectivo. Las empresas, las instituciones u organizaciones se toman tiempos y espacios para revisar no sólo sus estados de pérdidas y ganancias, todo el ejercicio mismo para proyectarse en el tiempo. Claro que falta para algunos el consabido maquillaje a los informes o “rendiciones de cuentas” para vender una imagen muy distante de la realidad interior. Para muchos funciona y trae réditos. Que hablen especialmente los políticos, que inflan y sobredimensionan las cosas – y muchos se las creen-.
Pero eso es otra cosa, lo que no podemos dejar de hacer es nuestro propio balance y propósitos personales. Cada año tiene su característica, siempre se gana y se pierde. Se intentó, se logró, se avanzó, hubo sorpresas, novedades, golpes, buenas intenciones, oportunidades, conquistas… en fin, podemos ordenar los hechos de diversa manera y derivar los nuevos retos con una buena dosis de entusiasmo. ¿Cuáles fueron los propósitos, las intenciones, las oportunidades, los obstáculos, los resultados, las pérdidas, las ganancias y especialmente, las lecciones? La familia, la salud, la amistad, el amor, el trabajo, tienen su peso específico para el equilibrio vital.
En tiempos complejos como los actuales, las crisis de todo orden están en muchos balances, pero como lo sabemos, detrás de ellas están grandes oportunidades. Los cambios y nuevos retos como la dificultad, hay que asumirlos como parte de nuestra historia y no podemos quedarnos en la queja y el porqué, hay que trascender al para qué y el cómo. Los dolores, las pérdidas, las rupturas o las frustraciones que genere deben superarse y en buena parte lo logramos cuando más allá de descifrar las causas, interpretamos la dirección de las cosas, el significado mismo de lo vivido y asumimos las lecciones.
Cada quien desde su orilla se mira a sí mismo y a su entorno con mayor o menor conciencia y compromiso. Que en el 2011 sigamos haciendo todo para conquistar nuestros sueños pero que no se reduzcan a los beneficios individuales. Asumámonos más allá que como habitantes, como verdaderos ciudadanos del mundo mismo, observadores y dolientes de su cotidiano devenir, dispuestos a actuar y contribuir para prevenir o atender las crisis en curso, respetando los espacios heredados y por legar a otros, con solidaridad y tolerancia. El tejido de la existencia tiene para unos y otros toda clase de puntadas, con mayor o menor complejidad. Intentemos trascender en lo social, no les dejemos esa sola tarea a unos pocos, pero igual, el ejercicio empieza desde adentro.

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