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Ismenia Ardila Díaz. Comunicadora Social-Periodista.

jueves, 24 de marzo de 2011

¿Lecciones aprendidas?

Por Istmenia Adila Díaz
www.elatrio.blogspot.com


Nos pregunta por estos días la encuesta del sitio WEB de El Liberal “Cree usted que Popayán está preparada para enfrentar un terremoto de gran magnitud? Y la respuesta es contundente, como era de esperarse: más del 95% de los lectores estiman que no. Sin embargo, por lo que se advierte en el entorno local poco parece importar. Tristemente ni con todas las noticias provenientes del Japón el tema vuelve a la agenda pública, mucho menos a la de los propios aspirantes al primer cargo del municipio o al Concejo Municipal. Sin duda no atrae votos ni arrebata pasiones, dirán algunos. Este como otros temas fundamentales de la Popayán y el Cauca de hoy deberían estar en la agenda diaria de discusión, más allá de la preocupación de los expertos, a los que poco o ninguna atención le prestamos, pero que sin duda tendrán cosas valiosas qué decir.
No se trata de lucir de ‘ave de mal agüero’, pero lo que está pasando en el mundo entero, debería ponernos en alerta y sintonía con estos temas. El próximo 31 de marzo se conmemorarán 28 años del terremoto de 1983 y además de rememorar la magnitud de la tragedia y la reconstrucción, todos los que habitamos hoy esta ciudad, deberíamos preguntarnos, si esto se repitiera, ¿qué? Para una ciudad con el riesgo sísmico de Popayán y los registros históricos de lo ocurrido en 1564 y 1736, con una creciente incultura ciudadana, el pronóstico debería preocuparnos. Sumémosle a la escasa capacidad de respuesta frente a un riesgo latente como éste, la grave des financiación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, que tiene a sus directivos al borde del cierre de sus servicios. ¿Cómo enfrentaríamos una emergencia de este tipo?
Los japoneses son hoy ejemplo para el mundo por la forma como están enfrentando este duro momento histórico y ya hasta se compara su comportamiento con el de los chilenos y haitianos frente a sus recientes tragedias telúricas. Su historia y ubicación geográfica les ha hecho crecer entre la dificultad: invasiones, guerras, bombas atómicas, terremotos, pero han salido adelante como una nación pujante que aprendió a convivir con los fenómenos naturales y a recuperarse económica y socialmente.
En las empresas, hogares, colegios y espacios cotidianos tenemos que revivir el tema de la prevención de desastres porque nos estamos quedando cortos. Buen pretexto para reivindicar de paso valores como la solidaridad, el buen trato, el buen vecino, remedio para muchos otros males sociales que nos aquejan. El tema debe estar en la agenda pública de los aspirantes de las próximas elecciones, como la preservación de nuestras fuentes de agua, la explotación minera y otros temas de alta sensibilidad, cruciales para la supervivencia misma, pero eso exige dejar a un lado la vanidad de los “egos” y construir un discurso distinto haciendo protagonistas a otros actores y escenarios comunes para todos.
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Coletilla: Paradojas de una ciudad en crisis: mientras nos quejamos de la falta de espacios de recreación, las pocas zonas verdes y parques terminan pavimentados o urbanizados ante la indiferencia de todos. No dejemos solos a los vecinos del parque El Recuerdo.

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