Ante el virtual cierre del diario El Liberal de Popayán un homenaje con dolor...
Por: Istmenia Ardila Díaz
Por mucho tiempo el 'cierre' de El Liberal me desveló, pero no como en estos tiempos. Hablo de los trasnochos en el periódico buscando 'gazapos' en las páginas y la mayor actualidad en la primera plana sin que implicara retrasar la edición; no del comentado 'cierre' del periódico, a pocos días de cumplir 75 años de periodismo en el Cauca.
'Cierre' que hoy tiene dolientes inermes en muchos lugares, cual escuela de reportería por excelencia que ha sido especialmente en los últimos 25 años, provenientes de todas las facultades de comunicación social del país, especialmente de Cali, Bucaramanga, Pasto, Medellín y Bogotá. Los obreros siempre dispuestos al oficio pero sin mayor incidencia en el tema financiero.
Trasnochos que nunca olvidaré, de los que sólo quedan las páginas de archivo y los planes personales sacrificados por la 'fiebre' periodística. Ah! también la gastritis y muchas expresiones del estrés por el abuso del café y el sedentarismo. Como el ruido de la hoy chatarrizada rotativa, que hacia la media noche cerraba una ardua jornada de reportería, escritura, diseño y edición. Su sonido se queda en la memoria como tantas vivencias que pasan por la vida del periodista de un diario local, donde se hace y aprende de todo, por cuenta de las limitadas condiciones de trabajo.
Tiempos donde no teníamos internet ni celulares para obtener reacciones, fotografías y datos con la inmediatez esperada, cuando la transmisión de datos llegaba por un módem o un fax pero nos la ingeniábamos para desmontar una primera página y entregar el último hecho importante de la ciudad o la región al día siguiente, facilitándole de paso la labor investigativa a los madrugadores reporteros de la radio local.
Tiempos donde la crisis económica siempre estuvo latente, el síndrome de la pauta y los suscriptores que no suben, pero sí el número de lectores por ejemplar: muchos lo querían leer gratis, donde el vecino, en la oficina, o incluso en el periódico. Muchos querían salir en el diario pero no pagaban un aviso o se le escondían a cualquier convocatoria que implicara apoyo económico.
Muchos hablaban y hablaban de El Liberal, sin siquiera conocer las condiciones internas. Igual, salir en él no dejaba de ser un reconocimiento. Qué tal si habláramos de esas vanidades.
Y pareciera que El Liberal se resistiera a la modernidad. Todavía recuerdo que algún día un veterano trabajador arguyó que los daños inexplicables en el teletipo y otras máquinas, parecían una expresión de la resistencia de los fundadores de antaño, ya fallecidos, a la modernidad. No en vano, sólo hasta hace 27 años, con el ingreso de los Galvis como socios mayoritarios, se dio el gran salto del teletipo a la rotativa, la misma que tuvo que silenciarse hace unos cinco años, por la falta de rentabilidad, para enviar la edición por internet a Pereira y traer los paquetes impresos al amanecer. Entonces, los bloqueos de la Panamericana por protestas o emergencias en la vía se volvieron los enemigos de la puntualidad. Pero todo se superó, como la resistencia a circular el domingo (...) y finalmente fuimos totalmente un diario certificado.
Y mientras todo eso se sorteaba, decrecía el hábito de desayunar antes de salir de casa leyendo titulares, cazando gazapos, ojeando las fotos sociales y las crónicas judiciales. Los usuarios reclamaban una versión on line, incluso desde Popayán, aunque los caucanos residentes en otras ciudades y países, eran los más incisivos ante la urgencia de entrar en la modernidad de los periódicos.
Tarde o temprano tuvimos que romper esquemas y nos adentramos en esas nuevas lides, sin mayores consideraciones ni estudios, con el temor latente de desaparecer ante una oferta gratuita pero cada vez más exigente.
Entonces, ahora por todo eso y mucho más que forma parte de la historia interna del diario local de Popayán, hablamos con dolor de un 'cierre' , cuyos desvelos no traerán problemas de salud o insomnio, pero sí cerrarán muchas ventanas para mirarnos, reconocernos, interpretarnos. Popayán pierde un notario para la historia, la comunidad y la dirigencia un espacio de visibilidad y cerca de 50 personas ingresarán a las cifras del comentado desempleo de la capital del Cauca, segundo en el ranking nacional y nuestra clase empresarial perderá el año.
P.D. Me perdonarán los comentarios a borbotones, salieron como la redacción de una nota de cierre, donde sólo al otro día nos estrellamos con los gazapos y lo que hubiera sido. No queremos un réquiem sino una resurrección en esta Semana Santa para El Liberal.

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