Por Istmenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com
Escribir no es un arte fácil. El problema no es sólo qué se escribe sino cómo se escribe. Las ideas llegan pero hay que hilarlas con precisión, claridad y armonía. El dominio del lenguaje adecuado y la concreción del estilo no sólo requieren de tiempo –a veces toda una vida-, una buena dosis de formación, talento y creatividad, además de un ingrediente fundamental para su madurez: la lectura.
Así lo confirmamos quienes actuamos como miembros del jurado del 4º Concurso Departamental de Cuento que acaba de premiar el programa Caucanízate. El solo testimonio de Henry Alexander Cerón Muñoz –DALARAN- , estudiante de once grado del Colegio Champagnat, quien obtuvo el primer lugar con “Historias reales de un viejo rosado”, lo ratifica. La lectura forma parte de su vida diaria, de allí se han alimentado en buena parte las historias que junto con su hermano –también ganador en la versión anterior, por curiosa coincidencia- suelen escribir. Es una disciplina de afectos, al punto que en algunas ocasiones cuando sus padres querían castigarlos, les prohibían leer. De allí tal vez la contundencia en el desarrollo de las ideas y la tensión que genera el cuento a medida que avanzamos en su lectura. “Historias reales de un viejo rosado”, no sólo es un bello cuento de Popayán, recabado de los relatos de los abuelos y la historia misma de la ciudad, es un cuento que de manera precisa y con un lenguaje fresco, nos resalta desde la voz y los ojos de los árboles, un pedazo de la historia de Popayán de hace cien años a nuestros días, matizado por el humor, un toque nostálgico y vivencial, como se destaca en el fallo.
El, como los demás ganadores y los 1900 niños y jóvenes de 27 de los 42 municipios del Cauca cimentan su fórmula exitosa no sólo en la lectura, también en las conversaciones cotidianas en el seno de la familia y la escuela, así como las reflexiones de su entorno, que con una buena dosis de talento les permitieron hilvanar historias de muy diversa índole. Por eso advertimos toda clase de temas, alusivos a la cultura, la historia, la idiosincrasia, la violencia, el maltrato, la discriminación, el choque generacional, el amor-desamor y hasta la pobreza.
Leer ese gran número de cuentos más que una hazaña fue una gran experiencia, que nos permitió mirar como en un espejo las alegres y tristes realidades que rodean a nuestros niños y jóvenes, sus preocupaciones, sus sentires, sus angustias, sus sueños, sus entornos.
Porque todo eso tiene un profundo valor, porque se trata de estimular la imaginación, la creatividad, el cultivo del espíritu, celebro que este tipo de proyectos se adelanten y sigan su curso en el Cauca. Ojalá todos los participantes hubieran podido tener un estímulo y una retroalimentación a sus historias, todas con un interés particular. La riqueza y la diversidad del Cauca se expresa también en eventos como éste. Que su experiencia, como muchos otros canales de expresión prevalezcan para el crecimiento de la cultura misma de la región. En más de uno de estos niños hay un pensador y escritor en potencia. Vale la pena la apuesta.

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